martes, 1 de septiembre de 2009

Dia naranja en Buenos Aires







Desde Buenos Aires, Argentina; Bogotá, Colombia y Caracas, Venezuela; las tres protagonistas compartirán una misma experiencia: creer que están embarazadas. Desde un elegante atelier, las calles de una agitada ciudad o una acogedora casa, estas tres mujeres se enfrentarán a la impactante realidad de un embarazo no planificado, evento que las llevará a descubrir sus prioridades y a sincerarse con ellas mismas.



La historia escrita por Alejandra Zseplaki y Leticia Castro es llevada a la vida por los actores venezolanos Carolina Riveros, Reinaldo Zavarce “Peche”, los argentinos Bernarda Pages y Martín Borinsenko, y los colombianos Marina García, Juan Pablo Raba y Andrés Suárez; todos bajo la dirección de Szeplaki, y con la dirección ejecutiva de Daniel Jerozolimski.



Lejos de lo que se acostumbra llamar ‘el típico cine venezolano’, Día Naranja no presenta matices políticos, violentos o de crítica social; esta película es más bien soñadora, un tanto humorística y muy femenina; se nota en ella la influencia del filme francés Amelie y de directores como Almodovar y Tim Burton. Además, en sus múltiples animaciones, la escenografía y el vestuario de las actrices, queda clara la participación de un importante equipo de diseñadores gráficos, de moda y artistas plásticos.





Entrevista a Alejandra Szeplaki.

Todo ocurrió en un Día Naranja.
martes, 04 de agosto de 2009 a las 15:59
Se estima que para el mes de Octubre de este año se estará estrenando en la cartelera venezolana Día Naranja, el primer largometraje de la realizadora venezolana Alejandra Szeplaki. La película cuenta la historia de tres mujeres, Ana, Patricia y Sol, quienes, en tres lugares diferentes de Suramérica, se enfrentan a un destino común: la posibilidad de ser madres. Caracas, Buenos Aires y Colombia son el marco de las tres historias, las cuales se desarrollan en un sólo día. Un Día Naranja.

Según un artículo publicado por la Agencia Bolivariana de Noticias, la película fue financiada por el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC), el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales de Argentina (INCAA) y las compañías venezolanas Estrella Films, Lagarto Films y Bolívar Films, entre otras.

Para hablar de Día Naranja y otras cuestiones de interés, Alejandra nos concedió una entrevista, la cual transcribo a continuación.

EC: ¿Quién es Alejandra Szeplaki? ¿Dónde coinciden la mujer y la cineasta?

AS: He tratado de responder a esta terrible pregunta varias veces, he abierto varias botellas de vino tinto, me siento frente a mi mac, me sirvo una copa y termino la botella sin poder siquiera redactar dos líneas coherentes. Has empezado la entrevista por un lugar que me intimida, no puedo responder muy bien, no soy muy buena redactando, pero juro hago mi mejor esfuerzo aunque he tardado más de un mes en responder, esta difícil, no soy una intelectual. Es muy difícil saber quien soy o hablar de mi, me da un poco de angustia, pero te puedo decir que soy alguien que ama el cine, cada vez que estoy triste voy al cine y en esa sala oscura siempre me siento mejor. Cuando estoy feliz también lo celebro viendo una película, cuando me siento perdida en la vida siempre tengo al cine como tabla de salvación. Trabajo en el mundo del cine desde muy joven, mi primeros salarios fueron gracias al cine y desde muy joven decidí que no quería hacer otra cosa en el mundo. Siempre me ha interesado el mundo de lo femenino, desde esta óptica femenina enfoco mi trabajo. También desde este lugar he hecho de mi trabajo una visión feminista de la imagen.

EC: ¿Crees que la mujer venezolana, además de las grandes actrices, ha tenido una participación importante en el cine venezolano?

AS: El cine venezolano está lleno de grandes mujeres, desde grandes mujeres que han escrito crítica de cine, hasta importantes directoras de cine, cuyas películas están entre las más taquilleras de cine nacional. Los galardones más importantes que ha conquistado el cine nacional han sido de películas hechas por mujeres. Pero entre los mejores productores ejecutivos del país hay varias mujeres, productoras generales, productoras de campo, además de otros cargos donde es más común que sean mujeres las responsables del cargo, me refiero a script, vestuario, maquillaje. Muchísimas de mis compañeras de oficio han decidido incluso hacer del cine su familia y no tener hijos porque el sacrificio de la profesión se los ha impedido. Este es un oficio duro y para las mujeres más. Pero el cine nacional existe gracias al trabajo y talento de muchas mujeres.


EC: Sé que tienes encima 35 documentales y 3 cortos de ficción. Háblanos un poco (brevemente) de esos primeros trabajos, así como de tus influencias.

AS: Nunca pensé que haría documental, de hecho era un género que nunca me interesó, pero el país comenzó a cambiar y estos cambios merecían ser documentados, esta energía quizás me llevo a trabajar en el género documental. Pero también aquí descubrí una libertad creativa inmensa, las cámaras de video son muy ágiles, el equipo es mínimo y es increíble la libertad que se gana, comparado con la rigidez del 35 mm, la edición inmediata es mágica. Es un género que hoy amo.

El corto de ficción, fue mi escuela. Al no tener estudios formales en cine en ninguna gran universidad, allí aprendí todo confrontándome conmigo misma, aprendí procesos técnicos, aprendí a dirigir, a amar mi profesión, a entender que este oficio es un apostolado al que debes dedicar tu cuerpo y alma y entregarte de verdad, sino no terminas los cortos, y que allí pones tu dinero, tus sueños, tus ideas, tus frustraciones, tu amor. Ahora cuando veo mis cortos, igual que antes, lloro de emoción, me conmueven mucho, porque les dediqué mi cuerpo y alma. Mis cortos fueron un espacio de libertad, experimentación, un espacio para encontrar un lenguaje propio. Buenos o malos al menos se que los he hecho con el corazón en la mano.

EC: Entiendo que tu obra siempre ha tenido una mirada intimista de lo femenino. ¿Qué significa mostrar ese lado de la realidad? ¿Crees que un hombre está en capacidad de mostrar a la mujer tal y como es?

AS: Hay hombres que han retratado muy bien el alma de la mujer. Pero en mi trabajo la mirada de la mujer, de lo únicamente femenino, está siempre presente, procuro buscarla y la atesoro, como una llama frágil. Nunca me interesó lo feminista en el sentido panfletario, más bien siempre he buscado lo pequeñito, lo cotidiano, lo que puede decir un gesto, una mirada, un movimiento de cámara, más que una gran declaración de principios. El mundo de la mujer me parece interesante, por esto lo he explorado en mi trabajo. El mundo de mis amigas, de las mujeres de mi familia. Casi siempre escucho música cantada por mujeres, leo literatura escrita por mujeres, no es algo impuesto, se da por sí mismo, es como una energía que me busca. Quizás porque los cuentos que se contaban mientras se cocinaba en la cocina de mi casa, eran los que me comenzaron a vincular con el mundo.
Lo lindo de mi trabajo, es que algunas cosas que he filmado han permitido a muchas mujeres hablar de cosas que se relacionan con los temas que tocan las películas. Esto ha propiciado discusiones o compartir sentimientos, y esto es mágico. Si alguna frase o imagen de las que creo, conmueve a una mujer y la nueve a hablar o compartir con otra, he logrado mi objetivo.

EC: ¿De qué va Día Naranja y en qué crees se diferencia del resto de tu obra?

AS: Un largo es tan diferente!, tanto dinero!. Tanto tiempo. En esencia yo creo que se parece mucho a mis otras pelis, claro más profesional, mejor hecha, con más recursos, espero que quede mejor y también menos radical!
La gente habla!!! (los otros cortos son mudos). Bueno ha sido un gran proceso de aprendizaje, desde el guión, que fue un trabajo de 2 años y medio que escribí gracias a la colaboración de una talentosa guionista argentina llamada Leticia Castro. No sabes lo que me di de cabezazos hasta entender que no podía yo sola, que yo no soy guionista. También que un largo es muy diferente a un corto, en el aspecto de planificación, producción, etc. Aprendí a trabajar con actores, a trabajar con un gran equipo de profesionales donde de cada uno aprendes muchísimo, también a tener paciencia; los procesos son muy largos. Bueno y el camino que me queda por delante será de aprender mucho más. Pero he aprendido de todo, de fotografía, de arte, de dirección, de actuación, de edición, de cámara, de producción, de post producción. Un largometraje es un gran trabajo en equipo. Sin un gran equipo no hay película y mi labor aquí ha sido coordinar el talento de muchas personas para lograr un lindo resultado. En lo que más se parece a todos mis trabajos, es que sigue siendo una gran escuela de vida.



EC: ¿Cómo lograste conseguir financiamiento para Día Naranja?

AS: Gracias al gran esfuerzo y talento del productor ejecutivo de la película Daniel Jerozolimski, quien ha conseguido el dinero para la producción en Venezuela y los acuerdos de coproducción con Argentina y Colombia, Ibermedia entre otros, aportes como Cines unidos, Bolivar Films, Adolfo Lopez Sojo, etc, así como un grupo de talentosos productores ejecutivos regionales como Hugo Castro Fau de Argentina, Alexandro Angulo de Colombia. Igualmente Daniel ha convocado un gran equipo de producción local que ha hecho posible que la película se filme. Como siempre, una sola persona no hace una película, sino un conjunto de talentosas personas, en este caso el equipo de Daniel, que ha trabajado para hacer de Día Naranja una realidad. Este gran equipo pasa desde jefes de producción como Marianella Illas hasta los asistentes de producción.

EC: ¿Crees que actualmente existe un renacer del cine venezolano?

AS: Sin duda, un renacer de temas, de taquilla, de talentos, un interés de la gente por nuestro cine, un Estado comprometido con que exista de verdad el cine nacional. Estamos en un momento más que alentador, un momento fantástico. Y me alegra estar aquí y ser parte de esto.

EC: ¿Qué opinas de la Villa del Cine como institución?

AS: Creo que como concepto es algo formidable. Un espacio que se abre para el cine nacional, algo totalmente novedoso. Una institución con grandes recursos para el cine y una posibilidad para hacer más películas. Allí en poco tiempo van a haber equipos de tecnología de punta que se ofrecerán a todo el cine a precios solidarios. Estudios de sonido, de filmación, talleres de costura, cámaras. La villa del cine generará empleo para cientos de colegas. Es un espacio que no existe en Latinoamérica. Es producto de un Estado que entiende y asume con letras mayúsculas, su compromiso con el séptimo arte.

EC: Has escrito crítica de cine. Algunos consideran a los críticos como seres insufribles. ¿Cuál es tu opinión?

AS: Si he escrito, crítica de cine. No lo considero un oficio de gente insufrible, sólo creo que los malos críticos de cine son seres insufribles, sin duda, pues escriben creyéndose dueños de la verdad absoluta. Esto siempre es, cuando menos, de muy mal gusto.
Nunca quise escribir de cine nacional, fue siempre mi única condición para aceptar escribir en prensa. Me niego a hablar mal de nuestro cine, no tengo objetividad con el cine venezolano, lo amo demasiado y cuando algo no me gusta, igual me duele demasiado, lo sufro mucho, soy parte de él.
Escribir crítica de cine es un oficio, bellísimo. Uno que te deja unos recuerdos preciosos, la gente me conoce más por mi labor de crítico que como cineasta. Es algo real, precioso, que los lectores, si tienen empatía como lo que escribes y con tu estilo, están pendientes de lo que reseñas, van a ver las películas si hablas bien de ellas, te leen cada semana. Es una pena que en Venezuela, la crítica en prensa es casi inexistente, los grandes periódicos cerraron las puertas y las columnas de sus críticos, el país se quedó sin este espacio de reflexión, es algo que da vergüenza.


EC: Empezaste a hacer cine muy joven. ¿Qué le dirías a aquellos que están empezando?

AS: Cuando empecé a hacer cine, entré por donde casi todo el mundo entra, como asistente de producción, trabajando gratuitamente en un cortometraje. De allí en adelante son muchos años trabajando duro en este medio. Es una profesión bella y fuerte. Yo nunca pensé que llegaría a ser directora, y bueno aquí estoy, he pasado por muchos lugares maquillaje, utilería, asistente de dirección, dirección de arte, he dirigido cosas bonitas y cosas feas, he llorado y me he estrellado y me han salido mis proyectos y he ganado premios. Esta es una profesión donde los sueños se pueden hacer realidad. El cine es mi lugar en el mundo.

EC: ¿Tienes una fecha de estreno para Día Naranja?

AS: Sueño con la gran frase: ¡pronto en cines! y espero que en septiembre esté en las pantallas nacionales!!

viernes, 21 de agosto de 2009

Gilda


1946
Sinopsis
Johnny Farrel, un aventurero de los bajos fondos, recala en Buenos Aires, la capital argentina, donde pronto le saca de un apuro un hombre llamado Ballin Mundson, propietario de un lujoso casino. El recién llegado termina convirtiéndose con el tiempo en el individuo de confianza de su anfitrión. Cierto día, su superior le presenta a su esposa, Gilda. El reacciona con perplejidad, ya que fue ella quien le convirtió en el ser cínico y amargado que es ahora.
Gilda es una película estadounidense de 1946, en blanco y negro, del género drama, dirigida por Charles Vidor. Protagonizada por Rita Hayworth y Glenn Ford en los papeles principales.
El jugador de poca monta Johnny Farrell (Glenn Ford) llega a Argentina. Ballin Mundson (George Macready), el propietario de un casino y hombre indeseable, lo salva de un pistolero, y lo convierte en su mano derecha en el negocio que regenta. Sin embargo, la relación entre ambos hombres, que se basa en una mutua desconfianza y falta de escrúpulos, se resiente definitivamente cuando Mundson regresa de una ausencia, acompañado de Gilda (Rita Hayworth), a quien ha conocido en el viaje y con la que se ha casado. Farrell había tenido años atrás una relación con esta mujer, extremadamente sensual y atractiva, pero acabó odiándola. La nueva relación entre Farrell y Gilda está llena de emociones y reticencias, de sentimientos y de reproches, y se torna más extraña cuando súbitamente Mundson desaparece.

Tal vez la mejor película de Rita Hayworth en su rol de mujer fatal.
La bofetada que le da Glenn Ford ha entrado en la historia del cine, así como el desenguante de Gilda mientras canta "Put The Blame On Mame".
Glenn Ford recibió el premio Donosti del Festival de cine de San Sebastián en 1987 y eligió que de entre todas sus películas se proyectara Gilda para el homenaje. No podía contener las lágrimas cada vez que Rita Hayworth aparecía en la pantalla.
Gilda es Rita. Un guante, una canción y el bofetón propinado por el gran Glenn Ford hicieron el resto. Más allá de su valor estrictamente artístico, este drama pasional se convirtió en un icono de la historia del cine. La década de los cuarenta alumbró películas mucho mejores, pero el simbolismo y estética de "Gilda" la convirtieron, todavía hoy, en una obra imprescindible. (Pablo Kurt: FILMAFFINITY)



CRITICAS

HISTORIA DE UNA BOFETADA Y UN GUANTE
Excelente melodrama pasional con tintes de cine negro, sobre la turbia relación de tres ambiguos y fascinantes personajes: Gilda, aventurera de oscuro pasado, casada con el propietario de un casino, que contrata al jugador de fortuna, Johnny Farrell, sin saber que ha sido amante de su mujer.
Entre los tres se establecerá una extraña relación a tres bandas en las que primará entre Gilda y Johnny, el odio como sentimiento opuesto, y por lo tanto próximo, al amor-pasión, expresado en una relación de raíces sadomasoquistas, y la ciega e inquebrantable lealtad de Johnny hacia su jefe, en la que muchos han querido ver una relación de base homosexual.


El film forma parte por derecho propio de la galería de películas míticas, debido principalmente al hipnótico magnetismo de Rita Hayworth en pantalla, a quien le bastó aparacer enfundada en un vestido de satén negro, entonando los acordes, con voz prestada, de "Put the Blame on Mame" y quitarse un guante, para marcar la educación sexual de toda una generación y elevarse a la categoría de diosa inmortal de la belleza y la sensualidad.
La química desbordante entre ella y Glenn Ford, que alcanza su punto álgido en el momento en que Johnny abofetea a Gilda con la rabia del despecho y del deseo contenido, es otra de las razones de mitificación del film, junto a la espléndida fotografía de Rudolph Maté, que supo hacer que la pantalla cobrara vida, cada vez que Gilda movía su radiante cabellera roja.Gilda marcaría toda la carrera de la infortunada Rita Hayworth, que resumiría perfectamente su fracaso personal al afirmar: "Mi desgracia es que los hombres se acuestan con Gilda y se levantan conmigo".

Maximillian


Nunca hubo otra como ella.
“No ha habido nunca una mujer como Gilda”, decían los carteles de esta película cuando se estrenó. Sesenta años después, esa fascinación sigue intacta. Nosotros envejecemos, pero Gilda mantiene legendario embrujo porque Gilda nació para quedarse en nuestros sueños cinéfilos. Recuerdo que la primera vez que la vi era un crío (había sido el único de la clase al que habían dejado verla, por lo que me pasé semanas narrándola con todo lujo de detalles), y aún ahora vuelvo a esta película llena de una inspiración y una magia cómo sólo el Hollywood clásico podía realizar.“Gilda” es una de esas reuniones mágicas que acontecen de tanto en tanto para destilar más allá del buen cine y crear leyenda, como ocurre con “Casablanca”, “Lo que el viento se llevó” y tantas otras.
Es un soplo único, irrepetible (de hecho, intentaron repetir el éxito reuniendo al mismo equipo y apoyándolo con un mayor presupuesto en “La dama de Trinidad”, y la magia no apareció por ningún lado, aunque la Hayworth bailaba como los ángeles en esta producción), lleno de secuencias y diálogos que se te clavan en la mente, en la que quizás es una de las mejores películas de cine negro de todos los tiempos.
Curiosamente, y esto lo comparte con “Casablanca”, pese a ser Rita la mayor estrella de la Columbia, la película se comenzó sin tener un guión acabado ni tampoco tener la menor idea a dónde irían a parar todos estos personajes en los que nada es lo que parece… sino muchísimo peor. Según iban rodando, iban creando nuevas secuencias (algunos de los diálogos se añadieron en doblaje), incluso los famosos números musicales de “Put the Blame on Mame” y “Amado mío” se realizaron casi finalizando el rodaje.
No importa que Rita no supiera cantar. Nadie se movía como ella, nadie podía interpretar un personaje como este. Cuando dice en un diálogo memorable que si “fuera un rancho, se llamaría Tierra de Nadie”, quedas sobrecogido. El lucimiento que realiza en cada secuencia es espectacular. No es sólo belleza (es cierto, nunca hubo otra como ella) es la fuerza y la vulnerabilidad a un tiempo.
El maravilloso número en el que ella se venga de Johnny interpretando en el casino el tórrido “strip-tease” pasa con justicia a la historia del cine (remata con la famosa bofetada). “Gilda” es una obra maestra, en la que todos los detalles que hacen una gran película están ahí con la máxima expresión.
Una fotografía maravillosa de Rudolph Maté; una dirección artística que hacen un Buenos Aires improbable pero imborrable; las actuaciones prodigiosas con un Glenn Ford destilando una química insuperable no sólo con Rita, sino con Geoge Macready con el que mantiene una relación homosexual brillantemente insinuada (o un trío, pues siempre está un “pequeño amigo”); y Steven Geray, como “Tío Pío”, un personaje único en toda la historia del cine negro.Hay que saborear “Gilda”, tiene el sabor del cine legendario.

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Ni contigo ni sin ti
Huyo como loca poseida de todos aquellos a quienes escucho mediante discurso técnico-intelectual, hablar de lo que sea, pero como aquí hablamos de lo que hablamos...pues eso, echo a correr ante discursos que me intenten convencer de una manera teórica que una peli antigua es buena, mala, mejor o peor... Por eso los dogmáticos del cine clásico suelen caerme muy mal, siendo como soy una enamorada de éste.

Por qué? secillo, una peli me gusta o no me gusta por cómo me entra por los poros en el momento que la veo, por las sensaciones que me provoca, por el sabor que deja en mi paladar, por la excitación incluso sexual de esos momentos, por cómo noto sin vérmelos que mis ojos brillan más y distinto...


De la teorización coñazo ya se encargará mi maleducada cabecita después, pero porque aún no la tengo del todo dominada, eh...porque pienso conseguir hasta eso, anularla por completo incluso después de levantarme de la butaca una vez acabada la peli, y dejarme impregnar exclusivamente por la sabiduría de lo sensorial.
Eso es lo que realmente no me engaña y a lo único que debo escuchar para saber si me encuentro ante una buena o una mala película.
Por eso para estar convencida y decir abiertamente que el cine sufre inmerso en una espiral de terrible y continua involución, no me hacen falta rolletes dircursivos que hablen de talento narrativo, de dirección de actores, de profesionalidad interpretativa, de fotografía, planos o técnica de cámara...Por dios, no...Yo, simplemete te digo que veas Gilda
Siona



viernes, 17 de julio de 2009

El último metro



De Wikipedia, la enciclopedia libre
Le Dernier Métro
Título
El último metro
Ficha técnica
Dirección
François Truffaut
Producción
Les Films du Carrosse
Guión
François Truffaut



Suzanne SchiffmanJean-Claude Grumberg
Música
Georges Delerue
Reparto
Catherine DeneuveGérard DepardieuHeinz BennentJean PoiretAndréa FerréolPaulette DubostSabine HaudepinJean-Louis RichardMaurice RischJean-Pierre KleinRichard BohringerChristian BaltaussLászló Szabó
Datos y cifras
País(es)
Francia
Año
1980
Género
Drama
Duración 130 minutos
minutos

Idioma(s)
frances
Ficha en IMDb
El último metro es una película francesa dirigida por François Truffaut, que se estrenó en 1980.
Contenido[ocultar]
1 Sinopsis
2 Comentarios
3 Reparto
4 Galardones
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Sinopsis [editar]
Durante la ocupación alemana de la Segunda Guerra Mundial, un director de teatro judío de teatro parisino se ve obligado a ensayar con sus actores escondiéndose en la bodega. Su mujer, Marion (Catherine Deneuve), le ayuda a contactar con el exterior.

Comentarios [editar]
En 1981, esta película obtuvo 10 Premios César de la Academia del Cine Francés, entre los que estaban los más importantes: mejor película, mejor director, mejores actor y actriz y mejor guión.
Quizás sea la película más rica y más conseguida de entre las de Truffaut. Aborda muchos temas a la vez: la ocupación alemana, las consecuencias en cuanto a comportamientos y actitudes a que conduce, y las interferencias entre la vida real y la ficción teatral, y como en Fahrenheit 451 los mecanismos de defensa contra la opresión y el oscurantismo. La homosexualidad masculina y femenina se aborda con tolerancia. El triángulo central, una mujer y dos hombres (como en Jules y Jim) se supera por la inteligencia y la creación.

Reparto [editar]
Catherine Deneuve : Marion Steiner
Gérard Depardieu : Bernard Granger
Heinz Bennent : Lucas Steiner
Jean Poiret : Jean-Loup Cottin
Andréa Ferréol : Arlette Guillaume
Paulette Dubost : Germaine Fabre
Sabine Haudepin : Nadine Marsac
Jean-Louis Richard : Daxiat
Maurice Risch : Raymond Boursier
Jean-Pierre Klein
Richard Bohringer : Oficial Gestapo
Christian Baltauss
László Szabó : Oficial alemán

Galardones [editar]
Premios César 1981:
César a la mejor película
César al mejor director: François Truffaut
César al mejor actor: Gérard Depardieu
César a la mejor actriz: Catherine Deneuve
César al mejor guión original o adaptación :François Truffaut y Suzanne Schiffman
César a la mejor música escrita para una película :Georges Delerue
César a la mejor fotografía :Néstor Almendros
César al mejor decorado :Jean-Pierre Kohut-Svelko
César al mejor sonido :Michel Laurent
César al mejor montaje :Martine Barraque-Curie


FRANCIA - 1980 - 131 min.VO, VE - .Calificación: 13
Drama



Intérpretes: Catherine Deneuve, Gérard Depardieu, Jean Poiret, Andréa Ferréol
Sinopsis
Probablemente haya en “El último metro”, la antepenúltima película de François Truffaut, algún involuntario detalle que deja entrever que el gran maestro del cine europeo tenía muchas cosas que decir pero el fin de sus días de cine estaba cerca. Su filmografía es una sucesión de obras maestras, de descubrimientos, de estimulantes hallazgos, de personajes que dejan huella, de humanismo practicado con el corazón, de sensibilidad auténtica, de derroche de pasión por el cine y por las artes.
En “El último metro” (todavía rodaría en los años posteriores dos películas más: “La femme d’à côté” y “Vivement Dimanche!”, ambas con su compañera y fetiche Fanny Ardant) hay un poco de todo esto, especialmente de lo último.
En el París ocupado por los nazis y resistente ante su inmisericorde bota, un judío al que se conmina a abandonar Francia vive refugiado en el sótano del teatro que por su ausencia dirige su mujer, actriz que no se resigna a echar el cierre al escenario sobre el que ha cosechado tantos éxitos en libertad.
Ella, Catherine Deneuve, intocable tótem del cine galo, decide montar una nueva obra, que ella misma protagonizará junto a un respetable actor de primera fila, personaje que interpreta François Truffaut.
A medida que avanza la acción, todo se desarrolla entre la resistencia entendida en su sentido más amplio y la ocultación, la mentira, como si de la vida y la escena se tratase. “El último metro” es una película de susurros, de tristeza contenida, de sentimientos, de ira sorda. Como el cine de Truffaut.
Los años más tristes y desgraciadamente siniestros de la historia reciente de Francia son contemplados por François Truffaut con contundencia ideológica, sin medias tintas, y desde un profundo sentimiento de tristeza.
Los personajes de la película, cada uno a su manera y en la medida de sus posibilidades, se movilizan contra el fascismo que ha tomado el Poder y se rebelan contra sí mismos, expresando sin temor la necesidad de producir grandeza hasta en los más nimios detalles. Bernard, en la película un Depardieu en estado de buenaventura y gracia interpretativa, toma la decisión de pasar a la acción, de poner fin al terror que primero se apodera gregariamente de la sociedad para acabar tomando el control de los individuos.
La que para la mayoría de aficionados es la mejor obra del último Truffaut, con guión de él mismo y de su habitual colega de máquina de escribir Suzanne Schiffman desde que trabajaran juntos en “La noche americana”, estuvo a un paso de hacerse con el Oscar a la mejor película de habla no inglesa, fue nominada en la misma categoría de los Globos de Oro y literalmente arrasó en los César, los mayores galardones del cine francés: 10 premios para 12 nominaciones, todos menos los correspondientes a mejores actor y actriz de reparto. La espléndida fotografía de Néstor Almendros y la banda sonora de Georges Delerue también fueron debidamente afortunadas con sendos César.

domingo, 21 de junio de 2009

Taras Bulba



Título
Taras Bulba
Ficha técnica
Dirección
J. Lee Thompson
Producción
Harold HechtSandy Whitelaw
Guión
Waldo SaltKarl Tunberg
Música
Franz Waxman
Fotografía
Joseph MacDonald
Reparto
Tony CurtisYul BrynnerSam WanamakerBrad DexterGuy RolfeChristine Kaufmann
Datos y cifras
País(es)
Estados UnidosYugoslaviaArgentina
Año
1962
Género
AventurasHistórica
Duración
122 minutos
Ficha en IMDb
Taras Bulba es una película basada en la novela del mismo título de Nikolái Gógol.

Argumento [editar]
La película trata sobre las disputas entre polacos (muy refinados) y cosacos (auténticos guerreros de las estepas, rudos y valientes) por las estepas rusas. Comienza con una alianza de ambos bandos en una guerra común. Pero una vez vencida la guerra gracias a la valentía de los cosacos, liderados por Taras Bulba (Yul Brynner), el general polaco los traiciona y asesina a la mayoría de la hermandad cosaca. Los supervivientes, Taras entre ellos, se esconden en las montañas.
Años más tarde, Taras Bulba ya tiene dos hijos, pero sigue fuerte y valeroso. El mayor de sus hijos (Tony Curtis) decide ir a estudiar a una ciudad polaca, donde lo tratan como a un perro. Aún así, se enamora de una mujer polaca, que le corresponde. Cuando al fin se va, no es capaz de desprenderse de su imagen; todos sus actos van encaminados a conseguirla.
Más tarde, el general polaco vuelve a convocar a los cosacos para guerrear, creyendo que habían olvidado antiguas ofensas. Pero Taras Bulba nunca olvida. Tiende una emboscada a los polacos, acabando con muchos y obligando al general a refugiarse en su ciudad, a la que pone sitio.
En la ciudad sitiada, en la que se encuentra la bella polaca a la que ama el hijo de Bulba, se declara la peste. Éste piensa que su deber de rescatarla está por encima de todo, así que entra en la ciudad para llevársela antes de que enferme. Pero los polacos los capturan y amenazan con matar a la mujer. Entonces, el hijo del general cosaco decide traicionar a su raza para salvarla.
Al mismo tiempo, uno de los generales de Taras Bulba decide que en el sitio de la ciudad están perdiendo el tiempo, y se va con su gente, dejando a Taras con muy pocos hombres frente a la ciudad polaca.
Alobject width="425" height="344"> ver que los cosacos se dividen, el general polaco saca a todos sus hombres de la ciudad y los lanza sobre los guerreros de Taras. Éste presenta batalla delante de la fortaleza, y allí descubre la traición de su hijo, luchando contra los de su raza. En un lugar apartado de la batalla, Taras Bulba da muerte a su hijo por su traición.
Tras resolver sus asuntos de honor familiar, Taras regresa a la lucha, y ordena a los cosacos retirarse hasta encontrar al general que se había despegado del resto del ejército durante el asedio. Éste general ataca por la retaguardia a las fuerzas polacas, y gracias a esto y al conocimiento del terreno del que disponen los cosacos, la ciudad cae en su poder.
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Taras_Bulba"

Sipnosis

Durante miles de años, arios y otros pueblos han luchado por la hegemonía en la región de Ucrania. En el siglo XVI, son el polaco y el turco los dos ejércitos que luchan por el poder en la zona. Finalmente la victoria se decanta del lado eslavo, gracias a la ayuda de los cosacos, comandados por Taras Bulba. El jefe de los polacos invita a los jefes aliados a brindar por la victoria. Sin embargo, sus agasajos son despreciados por Bulba, incapaz de subordinarse.

Sinopsis: Durante cuatro mil años, toda clase de razas, desde Tártaros y Búlgaros, pasando por Arios y Scintios han luchado en vano por controlar Ucrania, una tierra de hermosas estepas y ondulantes ríos. Finalmente, en el siglo XVI, el ejército turco esta arrollando a otro ejército, el polaco; miles de soldados cosacos se unirán a la lucha y expulsarán para siempre a los musulames de la zona. Los polacos, agradecidos, deciden celebrar una fiesta en honor de sus salvadores. Sin embargo, los cosacos parecen odiar de la misma forma a los turcos como a los polacos. Los encargados de ir a la recepción son Taras Bulba y sus ofciales.
Todo ellos se comportarán de manera orgullosa ante sus anfitriones. En el transcurso de la fiesta, los polacos, de manera traidora, rodearán a los líderes cosacos e intentarán matarlos. Taras Bulba logra huir con varios de sus hombres, después de herir al príncipe Grigory, máxima autoridad polaca de la región.
En los próximos tiempos se desarrollarán en medio de una paz tensa entre los dos bandos. En ese período Taras Bulba ha criado a dos hijos que ya se encuentran a su juventud. Se trata de Andrei y Ostap. Ver +

CRITICA
10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil.
vircenguetorix Valladolid (España)
14 de Julio de 2008
Nómadas, guerreros y amantes de la libertad.
Aunque suela ser infinitamente menos conocido que otros escritores rusos del siglo XIX como León Tolstói o Fiódor Dostoyevski, mi favorito es sin lugar a dudas Nikolái Gógol, el único que sabe ser polivalente, y es que puede ser amargo, humorístico, romántico, dramático y entretenido, los demás siempre les faltó algún registro, Gogol los tuvo todos, de la parte más de aventuras tenemos esa pequeña joya –no llega a 200 páginas en las ediciones más voluminosas- que es “Taras Bulba”, un magnífico fresco, eso sí nacionalista, del pueblo cosaco por la lucha por su independencia de los polacos en el siglo XVI. La novela, aunque partidista, es excelente, y nos sirve para adentrarnos en la historia de ese maravilloso país que es Ucrania. No puedo decir lo mismo de la película, que es como Curro Romero, irregular, para matarlo en el primer toro y para sacarlo a hombros en el tercero. Vayamos con los puntos débiles en primer lugar, lo primero ¿Cómo va a ser Tony Curtis hijo de Yul Brynner? Sólo se llevaban cinco años, pero es que además no se parecen en nada. Curtis no tiene pinta de cosaco ni en las uñas de los pies. Un casting totalmente erróneo. El guión, demasiado empalagosa en su primer tercio, la historia de amor no tiene nada que ver con la novela –ya es algo habitual- y se ningunea demasiado al personaje de Taras Bulba que es el que más interés tiene. Aspectos positivos unos cuantos, el principal la banda sonora, no lo digo yo, lo dicen muchos que entienden, la música de Franz Waxman es una de las mejores composiciones de una película de aventuras y acción de todos los tiempos, sencillamente espectacular. Las escenas bélicas, muchas, buenas y bonitas, cuando la película sube de pulsaciones y se acerca a la taquicardia es cuando la vemos en su mayor esplendor, eso que la parte más folclórica no es tampoco nada desdeñable, y al menos se nota que se habían documentado algo más de lo que suele ser habitual en Hollywood.
Los rusos, que ahora andan con dinero, quieren produccir una nueva versión que saldría el próximo año, veremos como queda. J. Lee Thompson, uno de los directores que más gustó siempre de historias exóticas en su filmografía (India, México, Ucrania, Grecia, África, Oriente Medio...) está viviendo a primeros de los sesenta su mejor momento artístico y se nota para bien, desgraciadamente luego ya no podremos decir lo mismo.
Por cierto, una cosa a nuestro querido amigo de la otra crítica, la película se rodó –un parte- en Salta que está situada en el noroeste de la República Argentina, nada que ver con la Pampa. Una buena propuesta para cualquier tarde de verano, y si se acercan a la literatura de Gogol mucho mejor, comenzar por algo más ligero como “Tasas Bulba” es la mejor opción, así empecé yo y ahora es uno de mis escritores favoritos. Nota: 6,5
Trailers de la versión rusa




viernes, 17 de abril de 2009

Cine de Venezuela





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Inicios [editar]
Las primeras películas realizadas en Venezuela fueron Célebre Especialista sacando muelas en el Gran Hotel Europa, y Muchachos Bañándose en la laguna de Maracaibo, ambas estrenadas el 28 de enero de 1897 en el Teatro Baralt de Maracaibo, y cuya realización generalmente es atribuida al realizador Manuel Trujillo Durán.[1] En este mismo año, otros pioneros del cine como Ricardo Rouffet y Carlos Ruiz Chapellín realizan algunos cortometrajes en la ciudad de Caracas.
Sería en 1916 cuando Enrique Zimmerman realiza la primera película larga de ficción de la cual se tiene registro: La Dama de las Cayenas o Pasión y Muerte de Margarita Gutiérrez. Ocho años después, en 1924, se filma La Trepadora, adaptación de la novela homónima de Rómulo Gallegos.
Hacia finales de los años 20, la actividad cinematográfica repunta cuando el Presidente Juan Vicente Gómez instala los Laboratorios Nacionales del Ministerio de Obras Públicas en la ciudad de Maracay. Igualmente, en Barquisimeto, Amábilis Cordero funda los Estudios Cinematográficos Lara. Con la salida de diversos noticieros y revistas, el cine nacional comienza a verse regularmente en las pantallas del país.

Llega el Sonido [editar]
Si bien en 1934 se hicieron algunos intentos de sonido con la película La Venus de Nácar, no sería hasta 1938 con el estreno del cortometraje Taboga que se puede hablar verdaderamente de cine sonoro en Venezuela. Igualmente se rueda el primer largometraje sonoro en el país: El Rompimiento, de A.M. Gómez.
A finales de la década de los treinta, Rómulo Gallegos crea los Estudios Ávila en la ciudad de Caracas, y a principios de los años 40, Guillermo Villegas Blanco constituye formalmente la empresa Bolívar Films, la cual comienza a realizar alianzas estratégicas con el mexicano Rodolfo Espino y el argentinoLino Veluvirretti, para producir largometrajes dentro de un esquema industrial. Tal vez su película más conocida La Balandra Isabel llegó esta tarde, de Carlos Hugo Christensen, llegó a ganar el premio a mejor fotografía en la cuarta edición del Festival Internacional de Cine de Cannes en el año 1951.
En el año 1959, la película documental Araya de Margot Benacerraf logra el Premio de la Crítica en el Festival de Cannes (compartido con Hiroshima, Mon Amour de Alain Resnais), el mayor reconocimiento obtenido por una película venezolana hasta el momento. La misma Benacerraf sería nombrada directora de la Cinemateca Nacional de Venezuela en 1966.


El Cine de los Años Sesenta [editar]
En el año de 1965, Mauricio Odremán Nieto estrena su película EFPEUM. Esta película, que puede ser catalogada como la primera película de ciencia ficción venezolana, nació prematuramente en una Venezuela que aún no había despertado del realismo, y que apenas comenzaba a aceptar el realismo mágico como un elemento de la cultura del venezolano. El cineasta comenta en su novela fantástica El día que todo haga Paff (1973) lo ocurrido con su película:
"...En esos días terminé el rodaje de la película de ciencia-ficción. Cuando la estrenaron, en ese recinto siniestro llamado Cinemateca, no asistí en presencia física, pero desdoblado y desde el astral procuré escuchar los comentarios. - "la Película más loca del año"- dijeron algunos, pero nadie comprendió el asunto del arquitecto con su Estructura-funcional-para-Encontrarse-uno-Mismo. Todo el mundo se rió a carcajadas y al parecer, los espectadores se divirtieron mucho, de lo lindo; mi intención no había sido realizar un film cómico, pero así resultó y eso era el éxito. Nunca más supe de "Efpeum", quedó en manos de los productores que la habrán enlatado y la tendrán debajo de un escritorio como hacen todos los negociantes en películas por estos lados del Atlántico..."
Mauricio Odremán Nieto. "El Día en que todo haga Paff". 1973

El Nuevo Cine Venezolano [editar]
En 1973, la película Cuando quiero llorar, no lloro de Mauricio Walerstein, basada en la novela homónima de Miguel Otero Silva, logra un éxito sin precedentes en taquilla, lo que comienza un boom del llamado Nuevo Cine Venezolano, corriente de cine social muy famosa en los años setenta y cuyos máximos exponentes serían, además de Walerstein, Román Chalbaud (especialmente con su film El Pez Que Fuma), y Clemente de la Cerda con Soy un Delincuente.[2]
Esta corriente se mantendría durante gran parte de los años ochenta, con películas como Macu, la mujer del policía de Solveig Hoogesteijn y Homicidio Culposo de César Bolívar. En el año 1984, seis películas venezolanas —La graduación de un delincuente, Macho y hembra, Ya-Koo, Oriana, El atentado y Más allá del silencio—, se encontrarían entre las diez películas más taquilleras del país. Sin embargo, durante esta década el país cae en una profunda crisis financiera, lo que repercute en una notable disminución del cine nacional.

La crisis de los noventa [editar]
Los años noventa comienzan con muy buen pie para el cine nacional. Se estrenan Jericó de Luis Alberto Lamata y Disparen a Matar de Carlos Azpúrua, ambas con gran éxito de taquilla y crítica, llegando incluso a conseguir varios premios internacionales.
En 1994 se decreta la Ley de Cinematografía Nacional, en la cual se establece la creación del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía. Sin embargo, el resto de la década se caracteriza por una escasa producción cinematográfica, siendo lo más resaltante las colaboraciones del matrimonio de Elia Schenider con José Ramón Novoa, con las películas Sicario (1995) (una de la más taquillera del país hasta ese momento), Huelepega: Ley de la calle (1997) y Garimpeiros (1999, conocida en el extranjero como Oro Diablo).

Nuevo siglo, nueva tecnología [editar]
En el año 2000 la cinta Manuela Sáenz, del realizador Diego Rísquez, logra un nuevo éxito de taquilla para el cine nacional. Sin embargo, el verdadero cambio en el cine venezolano se podría ver unos años después, en el 2003, con el estreno de Yotama se va Volando, de Luis Armando Roche y el mexicano Rodolfo Espino, primera cinta venezolana realizada en cine digital que es estrenada en salas comerciales.

En el año 2005 la cinta Secuestro Express, de Jonathan Jakubowicz, se convierte en la película nacional más vista en Venezuela. Igualmente se considera un gran éxito su venta a la distribuidora Miramax para su comercialización a nivel mundial. Este mismo año se estrena El Caracazo de Román Chalbaud, la cinta más costosa en la historia del cine venezolano. Además, entra en vigencia una Reforma a la Ley de Cinematografía Nacional que fomenta algunos cambios, tales como un porcentaje de cuota de pantalla para el cine venezolano, además de fomentar una mayor participación de la empresa privada en la actividad cinematográfica a través de diversos impuestos e incentivos fiscales.
La cinta Elipsis de Eduardo Arias-Nath, producida en el año 2006, fue estrenada el 29 de septiembre y es la primera película venezolana producida y distribuida por la 20th Century Fox y su división latinoamericana. Durante ese año se estrenaron once películas venezolanas en el país, siendo la más taquillera la cinta Francisco de Miranda, de Diego Rísquez.[3]
Producida en el año 2005, y estrenada el 15 de septiembre de 2007, sale la película Postales de Leningrado, de Mariana Rondón. Cinta que fue financiada por Ministerio de la Cultura, PDVSA y el canal Telesur. Hasta el momento una de las películas venezolanas más exitosas en el ámbito internacional, habiendo ganado el máximo galardón del Biarritz, Dos premios en la 31º Mostra Internacional de Cinema de São Paulo, y una postulación al oscar del presente año, que está por disputarse en la categoría ¨Mejor película extranjera¨.
En el año 2007 se estrena la película "Miranda regresa" dónde se relata la historia de este prócer, producida por la fundación Villa del Cine, institución creada por el Gobierno Venezolano y dependiente del Ministerio del Poder Popular para la Cultura

Organizaciones [editar]

Instituciones y Gremios [editar]
Las instituciones y gremios más importantes del país son los siguientes.
El Centro Nacional Autónomo de Cinematografía es el ente rector de las políticas públicas cinematográficas.
La Asociación Nacional de Autores Cinematográficos es el principal gremio de cineastas del país.
La Cámara Venezolana de Productores de Largometrajes, el principal gremio de productores.
La Cinemateca Nacional, que dispone de una red de exhibición, organiza talleres y publica libros y DVD relacionados con el cine venezolano y mundial.

Casas Productoras [editar]
Las casas de producción en cine más grandes del país son las siguientes:
Bolívar Films.
Cinesa.
La Villa del Cine.
Cinema Sur.
La Movida Films.
Guakamaya Films.
Primeras Voces.

Distribución [editar]
Las principales empresas de distribución en Venezuela son:
Blancica.
Cines Unidos.
Disney de Venezuela.
Amazonia Films.

Exhibición [editar]
Más del 90% de las salas de exhibición del país se encuentran repartidas en dos circuitos comerciales:
Cinex.
Cines Unidos.
Además, existen circuitos alternativos de exhibición:
Circuito Gran Cine.
La Red de Salas Alternativas de la Cinemateca Nacional.

Personalidades [editar]

Cineastas destacados [editar]
Alberto Arvelo
Carlos Azpúrua
Margot Benacerraf
Román Chalbaud
Clemente de la Cerda
Solveig Hoogesteijn
Luis Alberto Lamata
José Ramón Novoa
Diego Rísquez
Luis Armando Roche
Alejandro Saderman
Elia Schneider
Fina Torres
Fernando Venturini
Mauricio Walerstein
Jesús Enrique Guédez
Rodolfo Espino

Actores y Actrices [editar]
María Conchita Alonso
Daniel Alvarado
Daniela Alvarado
Mariano Álvarez
Corina Azopardo
Haydée Balza
Amador Bendayán
Rafael Briceño
Alfredo Sandoval
Flavio Caballero
Simón Díaz
Elba Escobar
Gabriela Espino
Luis Fernández
Luke Grande
Dimas González
Joselo
Jéssika Grau
Jean Paul Lerox
Miguel Ángel Landa
Pedro Lander
Eliana López
Asdrúbal Meléndez
Laureano Olivares
Carlos Olivier
Guillermo González
Alicia Plaza
Eluz Peraza
Edgar Ramírez
Gustavo Rodríguez
Orlando Urdaneta
Lourdes Valera
Patricia Velásquez
Erich Wildpret
Doris Wells
Roque Valero
Carlos A. Cruz
Jerónimo Gil
Pastor Oviedo

Festivales y Premios [

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]
En Venezuela, los festivales han sido muy irregulares, los más desacados e importantes son:
Festival Nacional del Cortometraje "Manuel Trujillo Durán".
-Este festival se celebra en la ciudad de Maracaibo, estado Zulia. Se celebra bianualmente.
Festival de Cortos Estudiantiles de Caracas VIART.
-Con 13 ediciones se ha convertido en un punto de referencia del cine joven de Venezuela y de toda latinoamerica. En la última edición participaron 16 países para un total de 300 cortos aproximadamente. Dentro del festival se realizan talleres con talentos internacionales totalmente gratuitos, charlas, proyecciones y el concurso con buenos premios. Pero el futuro de este festival es incierto, dado a problemas internos del equipo organizador d
urante la edición 2008.

[1]Festival del Cine Venezolano
Desde el 2005, en la ciudad de Merida se congregan los largometrajes que cada año viene produciendo el país de forma ascendente.
En 1997 se realizó la quinta y última edición de este Festival en Caracas, pero en el 2005 la Fundación para el Desarrollo de las Artes y la Cultura FUNDEARC le dio impulso al Festival del Cine Venezolano, cuya intención original fue hacerlo cada dos años, pero como la creación de largometrajes en Venezuela parece en aumento ya se han realizado la edición del 2006, 2007 y en preparación la edición del 2008.
Véase www.fundearc.org
De igual forma, existen algunos premios que buscan el reconocimiento a la excelencia en la realización cinematográfica. Los tres más importantes son:
El Premio Nacional de Cine, entregado por el Ministerio del Porder Popular para la Cultura, para premiar la destacada trayectoria de una personalidad ligada al cine venezolano.

El Premio Municipal de Cine, entregado por la Comisión Permanente de Cultura del Municipio Libertador de Caracas.
Los Premios ANAC, entregados por la Asociación Nacional de Autores Cinematográficos, principal gremio de realizadores del país.

Escuelas de Cine [editar]

Educacíón Superior [


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]
En Venezuela existe solamente una escuela especializada en la enseñanza audiovisual a nivel universitario: la Escuela Nacional de Medios Audiovisuales, la cual fue creada en 1998 y funciona en la ciudad de Mérida, bajo el auspicio de la Universidad de Los Andes.
En todo el resto del territorio nacional, existen carreras universitarias que si bien no tratan exclusivamente esta área, pueden llegar a presentar ciclos o menciones que permiten a los estudiantes desarrollarse en el campo audiovisual. Algunas de estas son:
Universidad Central de Venezuela (Escuela de Artes Mención Cinematografía y Escuela de Comunicación Social)
Universidad Católica Andrés Bello (Escuela de Comunicación Social, mención Artes Audiovisuales)
Universidad Santa María (Escuela de Comunicación Social, mención Periodismo Audiovisual)
Universidad del Zulia (Escuela de Artes Escénicas y Audiovisuales, Escuela de Comunicación Social)
Universidad Rafael Belloso Chacín(Escuela de Comunicación Social, mención Audiovisual)
Universidad Bicentenaria de Aragua (Escuela de Comunicación Social, mención Audiovisual).
Universidad Bolivariana de Venezuela (Escuela de Comunicación Social)
Universidad Católica Santa Rosa (Escuela de Comunicación Social, mención Audiovisual)
Universidad Fermín Toro (Escuela de Comunicación Social)
Universidad de los Andes (Escuela de Medios Audiovisuales)
Universidad Católica Cecilio Acosta (Escuela de Comunicación Social y T.S.U en Artes Audiovisuales)
Universidad Arturo Michelena (Escuela de Comunicación Social, Mención Audiovisual)

Proyectos Futuros [editar]
En noviembre de 2006, el Presidente del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía, Luis Girón, anunció la intención del Estado de crear una Escuela Latinoamericana de Cine en Venezuela. En la actualidad se estudia la posibilidad de establecer su sede en Macuto.[4]

Referencias [editar]
Varios Autores. (1997) Filmografía venezolana: 1897-1938. Fundación Cinemateca Nacional. ISBN 980-07-4532-7.
Hernández, Tulio. Cronología del cine venezolano en Gobierno en línea (Consultado el 02/05/2007)
Cifras del Departamento de Estadísticas del CNAC, publicadas en Blogacine (Consultado el 02/05/2007)
Reseña en la Agencia Bolivariana de Noticias

Bibliografía [editar]
Guzmán Cárdenas, Carlos E. (2004) Las cifras del cine y el video en Venezuela. Fundación Polar. ISBN 980-379-088-9.
Izaguirre, Rodolfo. (1983) Cine venezolano: Largometrajes. Fundación Cinemateca Nacional.
Varios Autores. (1997) Filmografía venezolana: 1897-1938. Fundación Cinemateca Nacional. ISBN 980-07-4532-7.
Varios Autores. (2000) Filmografía venezolana: 1979-1999. Fundación Cinemateca Nacional. ISBN 980-07-7106-9.

Véase también [editar]
Películas de Venezuela
Directores de cine venezolanos
Guionistas venezolanos
Actores y actrices de Venezuela
Centro Nacional Autónomo de Cinematografía
Cinemateca Nacional de Venezuela

Enlaces externos [editar]
(http://www.cine100por100venezolano.blogspot.com/) Cine 100% Venezolano
(http://www.blogacine.com)blogacine/
[http://www.cnac.gob.ve/) Centro Nacional Autónomo de Cinematografía. Ente rector del cine nacional.
[http://www.ministeriodelacultura.gob.ve/) Ministerio del Poder Popular para la Cultura.
[http://www.villadelcine.gob.ve/)Fundación Villa del Cine
[http://www.cinemateca.gob.ve/ Cinemateca Nacional]Fundación Cinemateca Nacional.
(http://www.amazoniafilms.gob.ve/). Distribuidora Amazonia Films.
(http://anacvenezuela.blogspot.com/)ANAC Venezuela.
(http://www.bolivarfilms.com/)Bolívar Films
(http://www.grancine.net/). Circuito Gran Cine.
(http://www.cinex.com.ve/) Cinex Venezuela
(http://www.cinesunidos.com/) Cines Unidos Venezuela
(http://www.fundearc.org/) Fundearc. Mérida
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Cine_de_Venezuela"
Categoría: Cine de Venezuela
COMENTARIO:
..............Ambos documentales se soportan en las entrevistas a quienes impulsaron la creación del Fondo de Fomento Cinematográfico –el actual CNAC- y apostaron por una industria nacional del cine y las de un grupo de realizadores de la talla de Román Chalbaud, Clemente de la Cerda, Mauricio Wallerstein, Thaelman Urgelles, Solveig Hoogesteijn, entre otros, y con material de archivo de “Sagrado y Obsceno”, “Soy un delincuente”, “Domingo de Resurrección”, que junto a otras cintas fueron grandes éxitos de taquilla nacional.
Sergio Marcano, co director de La Edad de Oro, esta obra posibilita la apreciación del cine venezolano en su justa dimensión y contexto.
…permitirán entender las razones y el devenir de este segmento de industria cultural venezolana ya que muestra un cine desligado de la cultura oficial, que incluso dinamitaba las estructuras de las castas partidistas del momento, un cine con ideología sociopolítica clara, que desnudaba el alma del venezolano medio y que sin paqueterías, ni medias tintas, nos mostraba cómo era nuestra sociedad, con sus defectos e imperfecciones y las luchas por superarlos. Era un cine con agallas, con corazón, con alma, que mostraba nuestra realidad… lo que veremos en constituyen un relato vivo de nuestra historia cinematográfica más cercana, importante en un país que tiende a no prestar atención al conocimiento de su historia, para una mejor comprensión del presente.
No he visto aún el díptico, así que no me queda más remedio que citar a quien sí lo ha visto, Vicente Forte Sillié, de El Cinescopio:
Las tres películas me conmovieron profundamente en varios sentidos. En primer lugar, no sólo me dejaron claro lo poco que sé sobre cine venezolano, sino que despertaron en mi preguntas dormidas. ¿Por qué sé tan poco del cine nacional? ¿Es esta una condición muy cercana al hecho de que nos desconocemos como venezolanos? En segundo lugar, creo que la trilogía me tocó una fibra que debo resolver, una premura que antes no tenía y que ahora se me hace urgente: la de ver nuestro cine, revisitar nuestra filmografía e investigar sobre nuestros autores. ¿Es malo nuestro cine? ¿Sentimos vergüenza de nuestras películas? El tercer punto es sólo la consecuente reflexión que se origina de los dos anteriores: tenemos la obligación de rescatar materialmente nuestro cine. Resulta insólito y no deja de crearme cierta ansiedad el hecho de que nuestras películas estén desapareciendo o, en el mejor de los casos, resulte casi imposible conseguirlas en formatos como el DVD…
Forte Sillié, además, publica una larga entrevista con uno de los realizadores, Sergio Marcano que, creo, vale la pena leer.
Dice la sinopsis de este díptico documental:
A partir de el 1° de enero de 1976 –fecha de conclusión las concesiones de hidrocarburos a las compañías extranjeras que operaban en Venezuela y nacimiento PDVSA- Venezuela se beneficiaria directamente con el petróleo que brotaba de su suelo y toda esta riqueza dio paso a una época cierta prosperidad o apariencia de prosperidad en nuestra economía y sociedad.
El estado hace del cine una política cultural y subvenciona el nacimiento y la expresión de una generación de cineastas con un compromiso estético y argumental profundamente relacionado con nuestra sociedad y con nuestra idiosincrasia y que logro la empatía con el publico por mas de 10 años.
Esta es la historia de aquellos hombres excepcionales y de su compromiso con el desarrollo de un país con un potencial nunca bien comprendido por sus habitantes.